martes, 31 de julio de 2012

Radiografía una fiesta maraca de Plaza Italia hacia arriba


 
    El sábado pasado viajé tres horas desde la perdida tierra de Santa Cruz hacia la metrópoli cosmopolita y absorbente que es Santiago para retornar a mi amada rutina diaria, a la vida santiaguina, y por supuesto, para carretear todo lo que no había podido carreteado en el valle colchagüino. El día anterior había recibido una llamada de mi amigo con tetas invitándome a un Lemon Lab en Casona Morandé, y yo ni tonto ni perezoso acepté gustosamente esperando esa noche alcoholizarme y bailar hasta la muerte (supongo que todos deseamos eso alguna vez, es un tema que espero analizar más adelante).

Todo lo que ocurrió esa noche no fue nada de lo que había planeado.

Llegué a mi casa a eso de las 21.00 hrs. del sábado y recibo otra llamada de mi amigo con tetas, indicándome que habría una previa en la casa de una amiga con pene. Me arreglo y salgo corriendo hasta su casa en Providencia, pero en pleno metro recibo otra llamada diciendo esta vez que irían a una previa en Manquehue, a la casa de un amigo de mi amiga con pene. Paracaidistas de primera, eh. Llegamos a dicho edificio (muy lais, cuico y todo) y fuimos recibidos por un -gotta say it- hombre muy agraciado (BABA CONCHETUMARE) que nos invita a pasar y a beber. Nos sentamos ante un grupo exótico y empezamos a hablar mientras se alcoholizaban con champaña, Alto del Carmen y menjunjes varios.

El anfitrión era Daniel, pero le gustaba que lo llamaran Daniela. Era una suerte de Nelson Mauri versión cuica y egresado de periodismo en la UC, pero casi igual de mujersh y totalmente una yegua rubia top. Los otros no diferenciaban mucho, inclusive había un hombre que le gustaba que lo llamaran "la Virgen" (más adelante hablaré de él). Daniel nos empezó a interrogar sobre lo que estudiábamos y pensábamos del arte mientras empezaba a ponerse grotescamente colorado por la champaña, aumentando también de manera exponencial las coprolalias formuladas por sus labios y desprendiéndose progresivamente de su género, hasta que empezó a vociferar acerca de su ex mientras, en la terraza, otros ex's tenian un remember que iba a camino a culiember.

Confieso que mis amigos y yo estábamos ya bastante bebidos cuando empezaron a tomar Ravotril, fumar marihuana y consumir otras sustancias poco lícitas y de dudosa procedencia. Ellos parecían felices y se esforzaban olímpicamente para parecer amigos, pero no era así: eran falsos y se odiaban unos a otros, se notaba en sus rostros y sus palabras, esas pequeñas miradas fugaces pero fulminantes que se lanzaban unos a otros deséandole lo peor del mundo a quien fuera el destinatario de aquella flecha. Eso me hizo pensar, dentro de mi alcoholizado ser, ¿qué razón tendrían para estar asociados si no había vínculos reales y reinaba la falsedad (al punto de que esta falsedad era la única certeza)?, y ahí me percaté que, aquellas almas desdichadas, no tienen nada más que hacer en y de su vida que construir lazos, que en jerga llamamos "vínculos asocioativos electivos", para superar la soledad que, irónicamente, es su única compañera en esta marcha hacia el devenir.


Daniel a.k.a. La Daniela se quejaba de que su ex lo había dejado por un "pendejo de 17 años" que estaba en 4º Medio, y que dejaría que se quedara con él para valorar lo que había perdido, para que se entretuviera y luego se diera cuenta que nadie está a la altura de él; la Virgen (cuyo nombre se debe a un sarcasmo obvio) se acostaba con hombres al azar solamente para sentirse satisfecho consigo mismo y capaz de hacer todo lo que se proponga, como una forma de olvidarse de otras cosas que da la impresión le cuesta resolver; los exs que se comían lloraban uno frente al otro mientras se besaban, lo curioso es que fueron exs de una semana y que habían más exs de ellos en la fiesta que colas en concierto de Gaga; las mujeres hablaban de lo cruel y difícil que era ser mujer y de lo divertido que es ser lesbiana, del woman empowerment y cosas de esa índole; el chico hermoso que me recibió estaba drogado con Ravotril, alcohol y marihuana y le pegaba palmadas en-donde-cayera a su pareja para que lo dejara de molestar, mientras su pareja (que en realidad, era su amante) le susurraba que lo amaba; mi amigo con tetas se reía de todo de lo ebrio y mi amiga con pene enviaba SMS. Yo observaba atentamente, desviando de vez en cuando la mirada a mi vaso vacío.

Me di cuenta que la droga estaba en sus mentes, corriendo a través de sus venas, corroyendo el cuerpo en que habitaban y silenciando la razón.

Pero, no negaremos que esto es divertido, al final siempre necesitamos olvidarnos de nosotros mismos para vivir tranquilamente aunque sea por unas horas... el peligro es olvidarse de sí mismo y contentarse con lo dado, lo natural y real.

Por eso bebí, por eso tenía las mejillas rojas y calientes, y por eso estuve compartiendo con gente que claramente no compartía más que el deseo de ser aceptados y amados por los que se encontraban ahí. Yo era uno de ellos, pero pensaba. Nunca estaré seguro si los extraños entes a mi alrededor habían ya cruzado la línea que atravesé esa noche.

Besinis y conejinis,
El Socioloco

PD. Creo que con esto pensarán que carretear conmigo es super fome, pero en realidad soy super distorsionado cuando quiero jjjjjj. Siempre dispuesto a carretear.

lunes, 30 de julio de 2012

Introducción

Seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros se declaran culpables de leer con tedio los libros (o resúmenes, todos lo hemos hecho) que nos entregaban en los tiempos en que usábamos bestón y jumper? Muchas veces se nos hacían molestos, inclusive ¿quién no prefirió copiarle a un compañero sabiondo y ñoño a leer?. Yo era ese ñoño, un ñoño que se encantó con una historia que parecía un irónico y cruel reflejo innegable de mi ser, aunque lo odiara en un principio intentando negarlo y pensando en conejinis y cosas más bonitas lero lero. Aquel libro era Demian de Herman Hesse, y no puedo evitar recordar una frase que creo puede dar atisbos de lo que pienso.

"No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historias inventadas: sabe a insensatez y a confusión, a locura y a ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos.

La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.

Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí.
¿Por qué habría de serme tan difícil?"

Sabias palabras de Hesse, creo que un amigo con tetas me golpearía con sus tacos porque escribo esto.

Creo que este es el temor de cada hombre: el temor a descubrir nuestro sendero. Nos mentimos constantemente sobre lo que realmente somos, contentándonos con responder cosas con un fordismo magistral y enumerando una serie de adjetivos que finalmente intentan forzosamente identificarse con nosotros, pero son simples máscaras flexibles, y terminamos por olvidar contestar la pregunta ontológica de lo que somos: he ahí el nombre de este blog, cuya finalidad es retratar mi vida como si fuera algo que "mi sangre me relatara" y encontrar en este oscuro relato "la huella de un sendero" que pueda llevarme lo más cerca posible de mi ser, como una apertura luminosa a lo que tengo para llegar a ser.

Ahora bien, ¿podemos preguntarnos por lo que somos? ¿tenemos la valentía como para seguir el camino que nos indica nuestra misma condición de existencia? La cruzada de cada hombre es seguir el sendero de sí mismo.

Estamos en la era de la píldora y el ingeniero en donde nuestra pregunta antropológica se ha perdido en un mar de símbolos y una sociedad multicultural e industrializada, sin embargo, que algo esté perdido no significa que no exista. La pregunta finalmente puede recuperarse, podemos comprender el confuso mapa que se nos ha entregado al momento de romper el cascarón del cual nacemos, tenemos el poder de resquebrajar lo que nos ha aprisionado y superar estas estructuras para salir a una vía, una vía tenebrosa en donde nuestra sangre es la brújula que dirige a nuestra alma. Aún en un mundo frío y desolado, tenemos la oportunidad de acontecer, privilegio único de la vida. Arendt asesinó al asesino de Dios.

Mi intención no es aburrirlos, es más, planeaba escribir un poco más de lo que soy ahora, pero creo que tiene más relevancia (y trascendencia) hacer una declaración de lo que me propongo a hacer, y de paso, hacerles una invitación a desviar la mirada de aquel sol que, por más que nos ilumine, nos enceguece, y volver a mirar el real, morboso, etéreo, oscuro y luminoso sendero que tenemos delante de nosotros, en el cual por lo menos tenemos la esperanza de conocer más de nosotros mismos y encontrar la paz perdida. Soy tan romántico jiji.

"Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo"

Atrévete a pensar, aprovecha esa mínima oportunidad que tienes de ser más que carbono en una tierra efímera: tienes toda una eternidad para ser polvo.

Hasta pronto,
besinis y conejinis,
El Socioloco.

Nota: La "pregunta ontológica" es el "que es", en este caso, "la pregunta ontológica de mi ser", en otras palabras, ¿qué chucha soy?.