Seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros se declaran culpables de leer con tedio los libros (o resúmenes, todos lo hemos hecho) que nos entregaban en los tiempos en que usábamos bestón y jumper? Muchas veces se nos hacían molestos, inclusive ¿quién no prefirió copiarle a un compañero sabiondo y ñoño a leer?. Yo era ese ñoño, un ñoño que se encantó con una historia que parecía un irónico y cruel reflejo innegable de mi ser, aunque lo odiara en un principio intentando negarlo y pensando en conejinis y cosas más bonitas lero lero. Aquel libro era Demian de Herman Hesse, y no puedo evitar recordar una frase que creo puede dar atisbos de lo que pienso.
"No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historias inventadas: sabe a insensatez y a confusión, a locura y a ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos.
La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí.
¿Por qué habría de serme tan difícil?"
Sabias palabras de Hesse, creo que un amigo con tetas me golpearía con sus tacos porque escribo esto.
Creo que este es el temor de cada hombre: el temor a descubrir nuestro sendero. Nos mentimos constantemente sobre lo que realmente somos, contentándonos con responder cosas con un fordismo magistral y enumerando una serie de adjetivos que finalmente intentan forzosamente identificarse con nosotros, pero son simples máscaras flexibles, y terminamos por olvidar contestar la pregunta ontológica de lo que somos: he ahí el nombre de este blog, cuya finalidad es retratar mi vida como si fuera algo que "mi sangre me relatara" y encontrar en este oscuro relato "la huella de un sendero" que pueda llevarme lo más cerca posible de mi ser, como una apertura luminosa a lo que tengo para llegar a ser.
Ahora bien, ¿podemos preguntarnos por lo que somos? ¿tenemos la valentía como para seguir el camino que nos indica nuestra misma condición de existencia? La cruzada de cada hombre es seguir el sendero de sí mismo.
Estamos en la era de la píldora y el ingeniero en donde nuestra pregunta antropológica se ha perdido en un mar de símbolos y una sociedad multicultural e industrializada, sin embargo, que algo esté perdido no significa que no exista. La pregunta finalmente puede recuperarse, podemos comprender el confuso mapa que se nos ha entregado al momento de romper el cascarón del cual nacemos, tenemos el poder de resquebrajar lo que nos ha aprisionado y superar estas estructuras para salir a una vía, una vía tenebrosa en donde nuestra sangre es la brújula que dirige a nuestra alma. Aún en un mundo frío y desolado, tenemos la oportunidad de acontecer, privilegio único de la vida. Arendt asesinó al asesino de Dios.
Mi intención no es aburrirlos, es más, planeaba escribir un poco más de lo que soy ahora, pero creo que tiene más relevancia (y trascendencia) hacer una declaración de lo que me propongo a hacer, y de paso, hacerles una invitación a desviar la mirada de aquel sol que, por más que nos ilumine, nos enceguece, y volver a mirar el real, morboso, etéreo, oscuro y luminoso sendero que tenemos delante de nosotros, en el cual por lo menos tenemos la esperanza de conocer más de nosotros mismos y encontrar la paz perdida. Soy tan romántico jiji.
Mi intención no es aburrirlos, es más, planeaba escribir un poco más de lo que soy ahora, pero creo que tiene más relevancia (y trascendencia) hacer una declaración de lo que me propongo a hacer, y de paso, hacerles una invitación a desviar la mirada de aquel sol que, por más que nos ilumine, nos enceguece, y volver a mirar el real, morboso, etéreo, oscuro y luminoso sendero que tenemos delante de nosotros, en el cual por lo menos tenemos la esperanza de conocer más de nosotros mismos y encontrar la paz perdida. Soy tan romántico jiji.
"Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo"
Atrévete a pensar, aprovecha esa mínima oportunidad que tienes de ser más que carbono en una tierra efímera: tienes toda una eternidad para ser polvo.
Hasta pronto,
besinis y conejinis,
El Socioloco.
Nota: La "pregunta ontológica" es el "que es", en este caso, "la pregunta ontológica de mi ser", en otras palabras, ¿qué chucha soy?.
Nota: La "pregunta ontológica" es el "que es", en este caso, "la pregunta ontológica de mi ser", en otras palabras, ¿qué chucha soy?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario