Me miraba al espejo mientras estaba en el baño. Aquel lunar arriba de mi pecho izquierdo me molestaba bastante, pero parecía formar parte de mi cuerpo, como que no sé, era como si el lunar solo fuera feo en sí mismo, pero en mi era bello. ¿Era bella yo?
Que pedazo de maricona era, me dije mientras me metía a la ducha. Solo Dios sabe cuánto odiaba el agua fría, y ahora tenía que bancarme esa respiración acelerada que te da cuando te bañas con agua congelada, ¿por qué? Porque soy huevón. De seguro vendría aquel señor con ese molesto bigote a cortarme el agua. Me recordaba a una morsa. Un día le pregunté si se había dejado el bigote para que se le llenara de migas de pan y rió. Luego le pregunté si quería metérmelo por detrás. Seguía pensando que el agua estaba fría.
Que pedazo de maricona era, me dije mientras me metía a la ducha. Solo Dios sabe cuánto odiaba el agua fría, y ahora tenía que bancarme esa respiración acelerada que te da cuando te bañas con agua congelada, ¿por qué? Porque soy huevón. De seguro vendría aquel señor con ese molesto bigote a cortarme el agua. Me recordaba a una morsa. Un día le pregunté si se había dejado el bigote para que se le llenara de migas de pan y rió. Luego le pregunté si quería metérmelo por detrás. Seguía pensando que el agua estaba fría.
Me gustaba gemir cuando estaba bajo el agua, pero no fría hueón, esa cosa es mala, le debe hacer mal a una estar tanto rato suspirando y gimiendo con la boca abierta. Por eso debe haber algo en la boca. Y quizás es por esa misma razón que hay tantos hoyos en la calle. No es el dinero, quizás el que falta para que vayan, quizás les falta encontrar algo que los llene de verdad. Pero si se llenasen ya no serían hoyos, como si el bigote del viejo estuviese sin migas de pan, ya no sería el viejo.
Puta la hueá que estaba fría. Sentía el hielo correr por mi espina mientras mis piernas se tornaban unos fideos chinos. La diferencia es que esos fideos necesitan agua caliente para estar blandos. Por eso se me endureció. Mañana tenía prueba y el señor del agua no había venido, por Dios, ¿qué iba a hacer? Necesitaba saber qué pensaba de ese lugar.
El Mauro me tiró una bola de papel que me llegó en la nuca. Siempre pensé que Mauro era una persona demasiado profunda, tan profunda, pero tan profunda que llegaba a ser hueca. No había nada dentro de él más que un vacío que era perfecto caos y orden, era tan pleno como un hoyo tapado, era como nada y por eso me parecía que flotaba al andar. Flotaba como en agua, como en el agua en que uno se perdía pero siempre estaba donde mismo, como el agua que no tiene horizonte pero la marea te saca y te vuelve a poner en donde estabas.
La bibliotecaria parecía un ave de rapiña posada en mi cabeza. Casi podía sentir su pico mientras leía sobre sobre los procesos judiciales. De hecho creo que más de alguna vez me picó. Se decía que la había abandonado su esposo porque ella le había pedido que se afeitara el bigote, que estaba cansada de tener que comer pan cada vez que la besaba.
El cliente siempre tiene la razón. Es por eso que tocaron mi puerta. Usted ha sido enjuiciado, me dijeron. Todo se le dirá en el momento que sea correspondiente. Todo lo que diga podría ser usado en mi contra. Pero yo dije que tenía que volver a la ducha, mis piernas eran fideos chinos y ellos eran incapaces. Sólo miraban mi lunar. Pero afortunadamente no era el señor del agua, me hubiera dado vergüenza que hubiese visto mi carne desnuda frente a aquellos corpulentos hombres que me decían que se acercaba el proceso.
¿Qué proceso? ¿Me metieron en un libro? Que son hueones. La gente no nace para meterse en los libros. La gente nace en los libros. Pero el Mauro nació en libro escrito, por eso flota en agua, por eso el señor morsa da el agua, por eso la luna está relacionada con el agua y por eso me enjuiciaron.
¿Qué tiene de malo haberse matado?
¿Qué tiene de malo haberse matado?
Y a lo lejos vi la Matriz, aquella de donde todo brota. De ella nacen los hombres. La miro y me mira la Vida, ella me pregunta que qué hago allí. Le digo que qué es lo que debo hacer yo ahí. Y me responde si lo que le digo es una pregunta o una respuesta. Yo le respondo que es una pregunta y una respuesta, pues toda pregunta es una respuesta y toda respuesta es una nueva pregunta. La Vida me responde que no sea tan filósofo, que los hombres no nacieron para filosofar y los que lo hacen, lo hacen porque quieren morir. Quizá por eso quise volver a la Matriz.
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